IGRT


Gracias a los avanzados y sofisticados equipos de radioterapia existentes hoy en día, tenemos la posibilidad de administrar tratamientos muy sofisticados y con gran precisión. Lo que sucede es que el cuerpo humano no es tan preciso, existiendo movimientos fisiológicos absolutamente normales en todos los órganos de nuestro cuerpo. Esta variabilidad en la situación de cada uno de los órganos, limita la precisión con la cual el tratamiento puede ser administrado, produciendo una serie de incertidumbres y errores. Para compensarlos hay que ampliar los márgenes de los campos de tratamiento, lo que inevitablemente supone irradiar más tejido normal del estrictamente necesario, produciendo más efectos secundarios y aumentando el riesgo de secuelas a largo plazo.


Para disminuir estas incertidumbres y reducir los márgenes de los campos de tratamiento se utiliza la radioterapia guiada por la imagen o IGRT. La particularidad de esta técnica de tratamiento es que cada día, una vez colocado en la mesa de tratamiento y antes de realizar la correspondiente sesión, se verifica la posición del órgano a tratar y de los órganos sanos vecinos y se compara con la situación teórica en la que deberían estar. Si esta es correcta, se tiene la tranquilidad de que el tratamiento se realiza correctamente y se procede a administrar la correspondiente sesión. Si se ve que la posición no es la correcta, existiendo un desplazamiento de 1 mm o más, el sistema analiza los desplazamientos existentes y los movimientos de la mesa de tratamiento que hay que hacer para compensarlos. Una vez realizados, se comprueba que la nueva posición es la correcta, procediendo a continuación a administrar la correspondiente fracción.


Con la IGRT tenemos la certeza de que cada día el tratamiento se efectúa donde se ha de efectuar y que las estructuras sanas vecinas que no se han de irradiar están realmente fuera de los campos de irradiación. La gran ventaja es que las incertidumbres prácticamente desaparecen, con lo cual el margen de seguridad que hay que dejar alrededor del órgano a tratar es mínimo y, por tanto, la cantidad de tejido sano irradiado se reduce muchísimo, mejorando la tolerancia al tratamiento y reduciéndose la frecuencia y severidad de los efectos secundarios.
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